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Tratados internacionales: negocios secretos a la vista de todos
Compartimos la entrevista que el medio mendocino Diario G 24 le realizó al director de Incasur.
Por Cristian Cruciani
 
El gobierno de Mauricio Macri tiene grandes intenciones de “abrirse al mundo” con tratados de libre comercio. Los medios masivos no muestran este hecho, o no le dan el debido análisis, pero la pregunta es inevitable: ¿Qué consecuencias tendría para la Argentina esta “apertura”?
 
Los cambios de gobierno traen consigo toma de decisiones claves. El macrismo no fue la excepción y, desde el 10 de diciembre, viene llevando adelante medidas que impactan fuertemente en la sociedad: a la vista de todos está la liberación del “cepo” cambiario, la disminución de retenciones al sector agropecuario, la habilitación del pago a los fondos buitre, los tarifazos (tema del que se habla en todo el país y que ya ha suscitado marchas de repudio), entre otros.
 
Sin embargo, en materia económica e internacional, hay cosas que se están negociando por lo bajo, que son extremadamente importantes y a las que el ciudadano argentino no logra acceder fácilmente.
 
Nos referimos precisamente a los acuerdos de libre comercio, cuyo objetivo –en principio- es ampliar el mercado de bienes y servicios entre los países participantes de los diferentes continentes, que es –básicamente- en todo el mundo.  Aunque la Argentina no adhirió oficialmente aún, las intenciones del gobierno de “abrirse al mundo” son bastante claras.
 
Ahora bien, ¿cuáles son estos tratados? Los principales son tres:  El Acuerdo Transpacífico de Cooperación Económica (TPP), el Acuerdo de Comercio de Servicios (TISA) y la Alianza Transatlántica de Comercio e Inversión (TTIP). El denominador común de estos acuerdos es una vieja potencia conocida por todos: Estados Unidos.



El objetivo estratégico de este país es aislar y acorralar a la economía china, que es la segunda más poderosa del mundo, y el mensaje de Barack Obama fue muy claro: “No podemos permitir que países como China escriban las reglas de la economía global, nosotros debemos escribir esas reglas”, dijo con una sinceridad feroz.
 
Ramón Ermácora, director general del Instituto Internacional de Estudios y Capacitación Social del Sur (INCASUR), explicó las problemáticas que traen para nuestro país este tipo de acuerdos.
 
El Acuerdo Transpacífico de Cooperación Económica, también conocido como TPP, es un tratado de libre comercio multilateral que fue negociado en secreto, motorizado por Estados Unidos. Hasta el momento ya adhirieron 12 países: Japón, Australia, Nueva Zelanda, Malasia, Brunei, Singapur, Vietnam, Canadá, México, Perú y Chile y Estados Unidos.
 
Estas doce economías representan el 40 por ciento del PBI mundial y el 25 por ciento del comercio internacional. Vale aclarar que los otros protagonistas de esta historia son las empresas multinacionales que, con el afán de maximizar sus ingresos, desean penetrar en países latinoamericanos donde puedan explotar a los trabajadores y garanticen condiciones laborales inhumanas.
 
Sin embargo, el tratado más perjudicial para esta porción de Latinoamérica será el Acuerdo de Comercio de Servicios (TISA): “Es el más peligroso y el que más atenta contra la autonomía de nuestro país, ya que condiciona todos los servicios públicos y privados. Es una estrategia americana para evitar el avance de las inversiones chinas en algunos servicios de Argentina, Bolivia y Brasil, por ejemplo”, detalló Ermácora, y añadió: “Hay una información oficial que dice que el TISA nos va a beneficiar. Eso es una barbaridad, porque nos ata de pies y manos en nuestros servicios”.
 
Para entender aún más las negociaciones secretas que realizan los países intervinientes junto con el empresariado, Wikileaks filtró un artículo del TISA, que establece que los países solo podrán hacer pública la información luego de los cinco años de la firma del convenio. El TPP también ha sido negociado en secreto durante los últimos cinco años, sin la necesaria democracia y la participación ciudadana.
 
Si bien el panorama no es para nada alentador, Ermácora sostuvo que “hay una perspectiva hacia adelante de mucho trabajo y batalla, con un gran objetivo de generar información para los ciudadanos”.
 
“Hay que impulsar que la Unión de Naciones Suramericanas (Unasur) retome la energía y la vitalidad que tenía hasta hace poco tiempo. Es el proceso de integración mejor armado, porque se concibe como coordinación política como primera medida y después se articula la economía, la infraestructura, etcétera”, explicó.
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