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Los trabajadores: ¿objetivo de dominación?
Pistas para una investigación. Por Carlos “Pancho” Gaitán para el seminario de la Asociación de Filosofía Latinoamericana y Ciencias Sociales (ASOFIL).
En el presente ensayo intentaré demostrar la importancia estratégica del modelo sindical peronista, y los condicionamientos a los que han llevado factores de poder internacional al sindicalismo de los países en vías de desarrollo preguntándonos: ¿el modelo neoliberal dominante en más de 130 países intenta eliminar al sindicato como contraparte social, o, en su defecto, hacerlo jugar en función del interés empresario?
 
El 4 de junio de 1943, el ejército nacional impidió la continuidad del fraude que se daba en la Argentina desde 1930. Ese hecho militar dio inicio a una revolución que lideró el entonces Coronel Juan Perón, quien comenzó eligiendo a un actor social: la clase trabajadora, con la que forjó un instrumento para vencer el tiempo: el Movimiento Obrero Organizado, al que dotó de un modelo sindical: el sindicato industrial por sector de la economía o rama de la producción.  
 
Así, desde la Secretaría de Trabajo y Previsión, desarrolló un plan estratégico para una nueva sociedad. Entre otras medidas, decretó que el sindicato era “una organización de bien público”, hecho que significó modificar la situación de los trabajadores organizados en 180 grados, aunque en Argentina había una legislación social no tenía ningún valor por falta de aplicabilidad. Otro decreto-ley fundamental fue el “Estatuto del Peón” que significó reconocer con iguales derechos a los trabajadores del campo sumando, a los beneficios económicos, el consiguiente protagonismo político de la clase trabajadora, con tres ministros en 1946 provenientes del movimiento sindical. Hubo en ese período (1946-1951) 5 senadores y 54 diputados nacionales de extracción sindical, así como 42 senadores y 160 diputados provinciales de todo el país, más innumerables cargos funcionales, distritales y hasta del servicio exterior, habiendo existido 108 designaciones de agregados obreros.
 
Y en su visión de patria grande y de la necesidad de la unidad e integración de América Latina promovió la idea de la CGT de organizar una Central Latinoamericana de Trabajadores.
 
El sindicalismo internacional
 
Finalizada la llamada “segunda guerra mundial” en 1945, Winston Churchill, Franklin Delano Roosevelt y José Stalin se reunieron en Yalta para acordar las condiciones con las que manejarían al mundo en el Palacio Imperial de Crimea: “Fue precisamente Sir Winston Churchill el encargado de expresar… ‘No dejemos que Argentina sea potencia, arrastrará tras de sí a toda América Latina. La estrategia es debilitar y corromper por dentro a Argentina, destruir sus industrias, sus fuerzas armadas, fomentar las divisiones internas apoyando a bandos de derecha e izquierda. Atacar su cultura en todos los medios. Imponer dirigentes políticos que respondan a nuestro imperio. Esto logrará la apatía del pueblo y una democracia controlable, donde sus representantes levantarán sus manos en servil sumisión” [1]
 
Formación de las internacionales
 
“La alianza de la guerra, entre el capitalismo occidental y el comunismo soviético, parece crear un clima propicio para lograr la conformación de una organización verdaderamente universal. Con tal fin se convoca a una Conferencia Mundial Sindical, la que se celebra en Londres en febrero de 1945”. “Es así como surge la Federación Sindical Mundial que, en su primer Congreso Ordinario en París, octubre de 1945, constituye “la organización sindical más amplia y universal que ha existido, la que comienza a resquebrajarse cuando aparece la Guerra Fría y los comunistas son acusados por los socialistas de irse apoderando solapadamente de la dirección sindical, mientras que los comunistas acusan a sus contrarios de instrumentos sumisos y serviles de los intereses económicos norteamericanos”.
 
Dos años había durado la unidad. “En enero de 1947 se separan de la FSM los norteamericanos, ingleses y holandeses, a los que seguirán luego los no comunistas. Todos ellos, más la AFL (American Federation of Labor) de los EE.UU. se reúnen en Ginebra en junio de 1949 y resuelven crear una central nueva, democrática, contraria a todo totalitarismo de izquierda o de derecha, que denominarán CIOSL”[2], Confederación Internacional de Organizaciones Sindicales Libres.
 
Lo regional
 
En la América Latina de los años 30, a Estados Unidos le costaba abrirse espacio en el sindicalismo, debido a la política “del garrote” (Big Stick) que imponían por medio de sus empresas, especialmente en Centroamérica. La principal influencia que se daba era por parte del Partido Comunista, vía la Confederación de Trabajadores de América Latina (CTAL) que dirigía el mexicano Lombardo Toledano en la disciplina de Moscú. No obstante, los Estados Unidos, sobre todo la AFL, intentaba penetrar las organizaciones existentes y Argentina estaba a la cabeza en orden del despliegue e importancia del nuevo sindicalismo.
 
Serafino Romualdi, ítalo norteamericano, funcionario de la AFL y del Departamento de Estado, fue el agente que empezó a trabajar para ese objetivo. Enterado el Presidente Perón de la presencia de este sujeto en Argentina, lo hizo expulsar del país, prohibiéndole su reingreso. Volvió al país, pero después de1955.
 
En 1968, desde el exilio madrileño, el General Perón envió un análisis de esta situación que denominó: Copamiento de las Organizaciones Sindicales.
 
“No ha pasado inadvertida para el imperialismo la existencia en nuestro país de una organización sindical, tan importante por su cohesión y organización, que ha pasado a ser un “factor de poder” en la comunidad argentina. Por eso no desean dejar a este sector, tan importante, sin intentar por lo menos coparlo como han venido haciendo con todas las demás fuerzas.
Este intento no es nuevo: desde 1947 han venido intentando la penetración por medio de sus propias organizaciones internas (C.I.O. y A.F.L.) o los engendros internacionales como la ORIT y el CIOSL, creados para enfrentar a la Federación Mundial de Trabajadores de Praga, de tendencia comunista…”[3]
 
Perón en esa extensa nota señala tanto los organismos como los objetivos de los mismos para la penetración y la captación de dirigentes. Particularmente denuncia los cursos de capacitación de dirigentes. Con el tiempo, desde su continuadora la ORIT, se informó en 1970 que en el IADSL (instituto de capacitación) habían formado desde 1962 a 1970, a 160.000 dirigentes sindicales de América Latina y el Caribe.
 
En realidad, en el movimiento sindical que se forja en la Región de los 40 a los ’60, hay una expresión de tres líneas bien definidas. Una comunista, con dependencia soviética; una capitalista socialdemócrata; y una cristiana, tercermundista, que expresó la CLAT. Cada una tenía una central Internacional de la que dependía: la FSM (PC), la CIOSL (SD) y la CMT (social cristiana). Las dos últimas decidieron constituir una nueva central mundial, que diera cabida a estas dos expresiones más la de algunos independientes que no participaban orgánicamente en ninguna de ellas.
 
Esas tratativas culminaron en que las centrales se fusionaran en noviembre de 2006 en el nivel mundial, dando nacimiento a la CSI, Confederación Sindical Internacional sin participación de los chinos y sectores del mundo árabe y en marzo de 2008 se constituyó la CSA, Confederación Sindical de las Américas. La CSI nació con 10 Federaciones Sectoriales llamadas GUF: Global Unions Federations, de las cuales luego de nuevas fusiones entre ellas ahora son 7: Industrias; Construcción; Alimentación; Servidores Públicos; Educadores; Prensa y UNI (servicios, comercio).
 
Uno de los objetivos de la unidad era lograr una voz unificada para negociar con los Organismos Multilaterales que es donde se toman las decisiones: FMI; OMS; OMC, etc., así como con las empresas transnacionales. Pero también se “monopolizó” el financiamiento de los colaboradores en un solo centro. La actividad y desarrollo de los sindicatos de los países pobres y de sindicatos pequeños, viven solo del financiamiento externo. Centralizar el poder de decisión se logró, pero en la práctica hay una monopolización del movimiento sindical por parte de las grandes organizaciones, que toman decisiones con una metodología pseudo democrática, imponiendo en los hechos sus criterios y políticas.
 
Centralizaron la conducción al máximo nivel y abrieron en la base teniendo como principal argumento el de la “libertad sindical”, provocando una atomización que genera dispersión o el surgimiento de pequeñas organizaciones sin ningún poder real.  Una doble estrategia organizativa.
 
Un ejemplo. La DGB (Deutscher Gewerkschaftsbun), federación alemana de sindicatos, altamente representativa, nuclea a siete federaciones profesionales. Igual que en la mundial.
 
Pero en Argentina, donde hasta los 80 había una dederación por sector, hoy existen más de 3.000 organizaciones. Más de la mitad de ellas solo tienen inscripción legal, no personería sindical. En Brasil son unos 12.500 sindicatos y 11 centrales de trabajadores, con el agravante de que la mayoría de los trabajadores no están sindicalizados y la mayoría de los sindicatos no están en las centrales.
 
Además, en la mayoría de los países de AL y C, la tasa de afiliación es absolutamente baja. La dispersión de abajo es representada a nivel mundial por una sola voz. ¿Se respetarán sus intereses? No está muy claro. Y el manejo de las estructuras se realiza por personal contratado, de alto nivel técnico, con dominio de más de dos idiomas que comúnmente son provistos por alguna fundación amiga y colaboradora de las organizaciones sindicales europeas. ¿Será una solución? ¿Los trabajadores de los países ricos no gozan de la plusvalía producida en el tercer mundo?
 
Los empresarios, especialmente de las ETN, ¿no pretenderán trasladar los costos de la crisis pos pandemia a los trabajadores pretendiendo que pierdan derechos e ingresos? La concepción cultural, ¿les permitirá a los europeos o a los anglosajones de los EUA comprender y compartir objetivos y destinos de los pueblos y los trabajadores de América Latina y el Caribe? ¿O será una respuesta similar a la que nos dieron con motivo de la guerra de Malvinas? 
 
[1]l Parcero D y Morant M.E. (2016). El Sindicalismo Argentino: De no alineado a la unidad global, CICCUS. Buenos Aires, p. 33.
[2] Gaitán C. R. (2015). SINDICALISMO y Movimiento de Trabajadores. (pag.175) SINTEC.SP. Sao Paulo.Brasil
[3] Perón JD, 1968. LA HORA DE LOSPUEBLOS (PAG.77) Editorial Norte. Buenos Aires. Argentina
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