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Crisis global, modelos de desarrollo y bicentenario. Desafios al bien común
Daniel García Delgado, Director del Programa Estado y Políticas Públicas de FLACSO, Argentina, analiza algunas posibles causas de la crisis de un capitalismo que, desde su óptica, generó gran concentración económica con mayor desigualdad y menor distribuc
La crisis global es importante tanto por su profundidad y significación económica y política, como porque impacta negativamente sobre el modelo de desarrollo en Argentina y en los países de la región. A partir de mediados del 2008, el mundo entró en otra era. La crisis financiera inicialmente generada en EUA, finalmente se transfirió a la economía real de todo el mundo y terminó generando recesión y el cuestionamiento del paradigma predominante hasta entonces -el ortodoxo y de la eficiencia de los mercados-. Si bien hay algunos indicadores que muestran que lo peor de la crisis ya pasó, y que podríamos encontrarnos en la antesala de la recuperación del crecimiento mundial, particularmente en el 2010, lo cierto que los problemas comerciales, de desempleo y aumento de pobreza no han sido todavía resueltos, así como las secuelas y el malestar global generado por la misma siguen siendo igualmente profundos.
En ese sentido, en el nuevo contexto, es importante contar con un diagnóstico sobre la crisis global y sus probables tendencias, ya que todas las crisis internacionales significativas (ej. la del ‘90 en el siglo XIX, o la ’30 y la del ’70 en el XX) han tenido profundas incidencias en Argentina ya sea sobre el perfil de desarrollo y la distribución del ingreso así como en las oportunidades de bienestar e inclusión social de su población. Y en general porque las mismas no fueron bien resueltos por las elites dirigentes, es decir predominaron en las estrategias de salida intereses sectoriales más que aquellos guiados por bien común.
De allí que nos propongamos contar con elementos para un debate estratégico en las actuales circunstancias. Primero, realizar un diagnóstico de la crisis global y sus tendencias más significativas. Segundo, analizar su impacto sobre el modelo de desarrollo en gestación en la Argentina, desde la salida de la crisis (2001/2002), hasta la actualidad. Tercero, ver cuáles son las dimensiones centrales que se presentan como interrogantes y desafíos para el bien común por sobre el predominio sectorial. Y por último, revisar los sentidos posibles del Bicentenario y del rumbo deseable a tomar desde una perspectiva con centralidad en el trabajo y emancipatoria.

1. La crisis global como era de la incertidumbre

La crisis global genera incertidumbre porque impacta sobre los comportamientos individuales y colectivos de los agentes y porque quedaron cuestionadas varias teorías económicas -y en particular la neoclásica de autorregulación de los mercados y la de las expectativas racionales. También porque la crisis impacta sobre el modelo de desarrollo iniciado en la Argentina a la salida de la crisis de comienzos de este siglo, y porque problematiza sobre cuál será la orientación más conveniente a seguir en estas condiciones y reactualiza la cuestión social que parecía tener un principio de resolución con altas tasas de crecimiento. En ese sentido, consideramos al desarrollo integral e inclusivo como un modelo de referencia, en la medida que apunta a un proceso de acumulación sustentable, a lograr el máximo valor agregado posible, y a mejorar las oportunidades para el conjunto de su población.i
Asimismo la profundidad de la crisis, y sus imprevisibles consecuencias en el tablero mundial, hacen más compleja la construcción del bien común, porque se agrega cada vez más -por la creciente interdependencia y vinculación entre de todas las naciones entre sí y particularmente en una crisis sistémica como la actual- la necesidad de buscar de incidir en la configuración de un nuevo orden económico global, distinto al menos de los intereses y visiones que promovieran una globalización tan desequilibrante y concentradora como la que llevó a esta crisis (Petrella, 1997).

Ahora bien, ¿cuáles son las causales más significativas de la crisis global?

1.1 Crisis de un capitalismo financiero (el estallido de la burbuja)

La primera causa es el estallido de la burbuja financiera (apalancamiento financiero sin control y codicia) pero que ahora ocurrió en el centro. El cóctel de ingresos salariales congelados con costos financieros crecientes resultó explosivo para la gran difusión de hipotecas sub-prime junto con apalancamiento de garantías y la fuerte exaltación de la ingeniería financiera. La catástrofe inmobiliaria se esparció por el mundo financiero. En primer lugar las compañías especializadas en hipotecas (Fannie Mac y Freddie Mac) empezaron a sufrir pérdidas por la falta de pago y porque el negocio se detuvo abruptamente. Además, con los nuevos instrumentos de securitización como correa de trasmisión, los incumplimientos masivos significaron el derrumbe del valor de los títulos basados en los pagos que se encontraban colocados en las carteras de muchos inversores (bancos de inversión como JP Morgan, Chase y Bear Stearns). Se debía pues, recurrir a las aseguradoras para que cubrieran el quebranto, sólo que éstas estaban lejos de poder responder por la quiebra del sistema como muestra la caída de la aseguradora más grande del mundo AIG (CENDA, 2009).

Como se señala: “El contagio a “la economía real”, pese al optimismo de algunos analistas, resultaba a esa altura inevitable. Con el sector bancario en problemas y la toxicidad de muchos activos, los créditos necesarios para mantener el giro de los negocios comenzaron a reducirse drásticamente, se resintió el consumo y la incertidumbre afectó todos los planes de largo plazo y en especial los proyectos de inversión. Y como la expansión de EUA estaba basada en su gigantesco déficit con el resto del mundo la crisis norteamericana se transformó rápidamente en crisis mundial” (CENDA, 2009).
Pero la crisis no es un hecho natural o un problema derivado de la moralidad individual o de la codicia de algunos pocos, o de errores técnicos fácilmente subsanables sino más bien derivada de ‘las reglas de juego’ que prohijaron esta situación; de las asimetrías “de la cancha”, y de un sistema financiero generado en Bretton Woods y posteriores institucionalidades (Acuerdos Basilea I y II) que fueron lights o permisivas, y permitieron apalancar procesos de acumulación financiero que se pensaban indefinidos (Wierzba, 2008). Puede interpretarse como crisis del modo de acumulación dominante de la economía norteamericana en las últimas décadas y por consiguiente, una crisis del régimen global de acumulación sustentado en este.ii
Se promovió así un tipo de capitalismo que generó gran concentración económica con impactos sobre la mayor desigualdad menor distribución al trabajo, y que impidió un crecimiento orgánico o más sustentable, contribuyendo a generar las circunstancias que condujeron a la presente crisis global. Como observa Krugman (2009), en las últimas décadas se desarrolló un amplio sistema de gestión del riesgo y de apuesta de precios que combinaba los aportes científicos más valiosos de expertos en matemáticas y financias sustentados por grandes avances de la informática y las comunicaciones. Sin embargo, el edificio intelectual se derrumbó al promediar el año pasado. En este sentido, una enseñanza fundamental que deja la crisis global es la necesidad de una mayor regulación de los mercados financieros para hacer el crecimiento más sustentable y menos desequilibrado.iii Y dentro de esta reforma de la arquitectura del sistema financiero internacional se destaca el desfasaje producido entre el crédito destinado a la especulación y no para la producción; la evasión de importantes recursos hacia paraísos fiscales; las condicionalidades de los Organismos Multilaterales y el peso de las deudas externas para la posibilidad de desarrollarse de muchos países.

i.Esta definición esta cercana a la del Plan Fénix (2008) y de la CEPAL de “desarrollo con equidad” (2007). Lo cierto es que en el último cuarto del siglo XX con el resurgimiento del pensamiento económico neoclásico, a través del pensamiento neoliberal, el desarrollo pasó ocupar un lugar marginal en el campo del las ciencias económicas cuando no a desparecer por completo (Katz, 2008). En los últimos años, el desarrollo volvió a ocupar un lugar importante en la agenda de investigación de las ciencias sociales. El fracaso de las propuestas y postulados de la corriente principal del pensamiento ortodoxo y de las políticas que se inspiraron en este pensamiento -centralmente Reforma uno y dos del Estado- e incentivó el resurgimiento del desarrollo como problema, como eje central de la teorización social, con fuerte carácter ahora interdisciplinario. Este resurgimiento del desarrollo como problema adquiere, en la actualidad, nuevas dimensiones (social política institucional, cultural, ética, entre otras) que escapan del abordaje restrictivamente económico (García Delgado, 2006). Esta dimensión ética del misma esta destacada asimismo en trabajos como los de Eloy Mealla (2006).
ii Ver Documento de Trabajo núm. 22, “La regulación Financiera. Basilea II, la crisis y los desafíos para un cambio de paradigma”, CEFID-AR (2008).
iii Señala Fabiola Mieres que se requiere un esquema regulatorio multilateral más fuerte. Fabiola Mieres (2009)“Dialogue on Globalization”, Briefing paper, Friedrich Ebert Stiftung, Buenos Aires.
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