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Crisis Global, Desarrollo e Inserción, un nuevo escenario para los Emergentes
En la tercer y última entrega de la serie de artículos del Dr. Daniel García Delgado, el enfoque se sitúa en el rol positivo de las naciones emergentes latinoamericanas a partir de la siguiente hipótesis: la crisis, más allá de los efectos nocivos inmedia
El trabajo intenta responder a tres interrogantes que se generan a partir de la crisis financiera desatada a mediados del 2009 a partir del derrumbe de Lehman Brothers. Una crisis financiera que se inició en EUA pero que, poco a poco se reveló que afectaba a todo el mundo siendo una crisis no sólo financiera sino también que impactaba sobre la economía real. El primer interrogante es, ¿qué incidencia tiene la crisis global para el modelo de acumulación o de desarrollo deseable para la Argentina y los países de la región? Segundo, ¿cuáles son las tendencias profundas que logramos percibir en la misma? Y tercero, ¿cuál sería la mejor inserción para un modelo de desarrollo integral e inclusivo? Todo esto dicho en forma breve y esquemática, como quien puntea un derrotero, rearma una carta de navegación en un amanecer todavía brumoso y lleno de incertidumbre. Como buscando construir una visión del nuevo escenario de bien común y desde los emergentes.

La hipótesis que subyace a estos tres interrogantes, es que la crisis, más allá de sus efectos inmediatos negativos sobre el crecimiento, empleo y pobreza, abre un nuevo escenario, tal vez una nueva época, dado que los países de la región han mostrado mayor capacidad para resistir los shocks externos y un mejor control de sus macroeconomías. Pero también porque está operando un cambio en la distribución del poder a nivel mundial, y nuevas institucionalidades como el G-20 que integran ahora a países de la región, por ejemplo a Brasil, México y la Argentina, y el primero forma parte de las BRIC´s. Este nuevo escenario, es en particular auspicioso para los países emergentes y en desarrollo cuya denominación significa ya una suerte de resignificación al menos de la anterior visión neoliberal de ‘mercados emergentes’ o de una perspectiva más subordinada como sociedades periféricas o subdesarrolladas. La perspectiva de países emergentes conlleva una suerte de identidad positiva porque además son los países que están comenzando liderar la salida de la crisis mundial e incidir en la agenda global.

1. Desarrollo, inserción y visión

El primer punto trata de mostrar que todo modelo de acumulación o de desarrollo remite, a un modelo de inserción en la región y en el mundo, y hasta una visión de la globalización. Esta pregunta de la inserción del país ha tenido varias respuestas a lo largo de una historia reciente con diversos resultados en América del Sur, en 4 modelos de desarrollo más o menos generalizables. Y en algún sentido, la inserción de cada país de la región dependió de su capacidad estratégica de leer las crisis mundiales. En algún sentido la idea de visión muestra también, la capacidad de lectura que hagan las clases dirigentes de un país, de su capacidad estratégica para actuar proactivamente sobre los cambios que se están produciendo.

Veámoslo brevemente:

i) En el Centenario fue el predominio del modelo agro-exportador/ de especialización no industrial y crecimiento en productos primarios. Significó modernización y progreso, pero no industrialización. También una inserción en la hegemonía de Gran Bretaña y de la división internacional del trabajo. De esta forma, la crisis del ‘30 no bien resuelta a favor del país. Esta caracterización, si bien con particularidades según cada uno de los países de América del Sur, es aplicable a todos los países de la región.
ii) Durante los’40, se inicia el modelo de desarrollo por sustitución de importaciones que comenzó a industrializar, en especial en Argentina, Brasil, en parte Uruguay, y a mejorar la distribución funcional del ingreso. Esta etapa dio lugar a movilidad ascendente en función del trabajo y de la educación y a una mejor distribución del ingreso. Pero el péndulo cívico –militar, y el traspaso de hegemonía de Gran Bretaña a EUA y la guerra fría promovió, en Argentina en particular, ciclos stop an go, no continuidad del proceso de industrialización y bajas tasas de crecimiento y volatilidad.
iii) En los’90, con antecedentes en la crisis mundial de mediados de los ‘70, se termina de definir un nuevo modelo de inserción en la unipolaridad, es el momento de la hegemonía del Consenso de Washington, de la caída del Muro y del modelo neoliberal o de financierización de la economía. Esta inserción internacional era subordinada y apuntó a un modelo de especialización en commodites, economía extractiva, con concentración, trasnacionalización y desestructuración industrial. Ello impacto fuertemente en el mercado de trabajo (alto desempleo, precarización y pobreza). También de pérdida de capacidades estatales y fuertes problemáticas de exclusión social.
iv) El Siglo XXI implica un cambio sustantivo para la región respecto de la etapa anterior y el pasaje a una etapa que podría llamarse post-neoliberal. En Argentina, la salida de la crisis de 2002-3 dio lugar al inicio del modelo ‘productivo’ (tipo de cambio alto, acumulación de reservas, desendeudamiento, apoyo al mercado interno, mejora del empleo) y un mayor rol del Estado. No es el retorno al Estado de Bienestar o empresario, pero sí a uno que se muestra más activo y presente.

Este proceso, si bien con las particularidades propias de cada país, también tuvo su correlato en Brasil, Ecuador, Venezuela, Uruguay y Bolivia, situación que avala la idea de un cambio de etapa en la región. También se lleva a cabo una crítica a la alternativa del ALCA o de los TLC en una inserción regional en favor del MERCOSUR y se observa un intento de salida de la subordinación habitual de la región a la potencia hegemónica hasta con distintos estilos y estrategias gubernamentales. En algún sentido, la crisis del modelo neoliberal a nivel nacional anticipa la global y ayuda a replantear las teorías del desarrollo y del crecimiento hegemonizada hasta ahora por la ortodoxia la teoría neoclásica.
Pero a mediados del 2008 sobreviene la Crisis Global, y la misma tuvo efectos negativos para todo el mundo (y también para la región) e impactó de forma diferencial a los diversos países, tanto en la caída del producto, aumento del desempleo, baja de la recaudación fiscal, como de la falta de crédito y proteccionismo. En Argentina se diluye en parte algunas variables del modelo productivo (del desendeudamiento y ahora vuelta a los mercados internacionales) hay menor superávit fiscal, y subió un punto el desempleo), pero al mismo tiempo se registran importantes iniciativas públicas tanto en el área social, financiera como comercial.

Chile fue gravemente afectado por la caída de los precios del cobre (cuyo precio cayó un 64% de abril a diciembre de 2008), sin embargo no sufrió un retiro de capitales tan vasto como otros países, debido a la confianza con que cuenta en los mercados financieros internacionales. Además, y si bien la intervención del Estado en la economía es mínima, Chile supo crear un colchón de ahorro para tiempos de “vacas flacas” y para poder desarrollar políticas anticíclicas cuando sea necesario. ¿Por qué Chile no ha sufrido una masiva retirada de capitales? Básicamente debido a que el EMBI (diferencial de riesgo soberano) se mantuvo relativamente bajo, a pesar de la esperable suba al desencadenarse la crisis, y tiene un consenso estratégico entre sus elites respecto del rumbo a seguir. Distinto es el caso de otros países mas vinculados a la economía de EUA y con sus posibilidades de despegue, como es el caso de México.

Respecto de Brasil, puede decirse que posee una economía más diversificada, menos dependiente de las exportaciones de commodities y bienes exportables de alto valor agregado que quiere resistirse a las tendencias proteccionistas generales que ha despertado la crisis. Su inserción global es activa, invirtiendo y produciendo en otros países. Además, posee un vasto mercado interno y buena parte de su comercio es intrarregional. Este es un factor decisivo porque permite compensar la caída de las exportaciones a otros continentes. Si bien no pudo evitar la recesión y la salida de capitales con la explosión de la crisis, el aumento en el precio internacional de los alimentos no se tradujo automáticamente en un aumento de la pobreza. Asimismo reconoce una crecimiento en el último trimestre del 2009 que augura un PBI al para el próximo año.
Pero en algún sentido la crisis global es tan importante y profunda que genera un contexto de incertidumbre que vuelve a plantear interrogantes sobre el modelo de desarrollo y de inserción en otro escenario.

Daniel García Delgado
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