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Críticas del sindicalismo mundial y la sociedad civil a la Cumbre climática
La falta de un acuerdo global y el retraso hasta 2010 de un compromiso concreto para frenar las emisiones de CO2, en especial debido a la negativa de Estados Unidos, principal potencia contaminante, reafirmó los cuestionamientos de organizaciones sindical
La cumbre de Copenhague sobre el Cambio Climático concluyó con un resultado decepcionante, sobre todo a la vista de las expectativas abiertas por el principio de acuerdo previo entre Estados Unidos y China sobre las emisiones de gases de efecto invernadero que incluía una reducción efectiva –aunque insuficiente- por parte del primero, y una reducción ligada al crecimiento del PIB de la potencia asiática.
Finalmente el arreglo, fuertemente criticado por algunos países como Venezuela y Bolivia, no es vinculante ni pone cifras de compromisos en la reducción del CO2, aunque haya sido visto como “un avance” por Estados Unidos y la Organización de las Naciones Unidas.
A corto plazo se destinarán 30.000 millones de euros para enfrentar el problema del cambio climático y se retrasa el establecimiento de las cifras de compromisos de reducción de emisiones de CO2 de los países ricos y las acciones voluntarias de mitigación de los países en desarrollo hasta 2010.
El texto también hace referencia a las sugerencias científicas que recomiendan acciones para evitar un aumento de la temperatura media del planeta no superior a 2 grados centígrados.
Sin embargo el documento definitivo no recoge la necesidad de reducir hasta un 50 por ciento la emisiones globales de CO2 en 2050.
Se descartó el compromiso –mantenido en algunos de los borradores– para que las naciones ricas asumieran una reducción de emisiones de al menos un 80% para el 2050 (algo necesario para dar unas señales claras a los mercados en favor de una economía baja en carbono). Y tampoco se establece en qué año se debería alcanzar su pico máximo de emisiones; únicamente se dice que "debería ser lo antes posible". Además, el documento sólo recoge acuerdos voluntarios de reducción de gases para los países en vías de desarrollo. Por tanto, se frustró el intento de conseguir que, en conjunto, estos países limiten el ritmo de crecimiento de sus emisiones de gases entre un 15% y un 30% en el 2020 con relación a la tendencia prevista para entonces.
Un antecedente muy cercano a la Cumbre hacia estimar su probable fracaso. Durante noviembre, en Singapur, Estados Unidos y China adelantaron que la Cumbre sobre Cambio Climático no iba a llegar a compromisos explícitos.
En el caso de Estados Unidos su presidente Barack Obama tiene la certeza de que el Senado de su país no permitirá un compromiso de reducción de los gases contaminantes antes del 2050. Sectores conservadores de EEUU y las grandes corporaciones estiman que las medidas para reducir la emisión de gases CO2 sólo pueden implementarse al costo de un menor crecimiento económico.
Algo similar plantean los dirigentes chinos, cuyo país, pese a la recesión mundial, este año crecerá un 8,9 por ciento. Cualquier medida que apunte a modificar la estructura productiva china, aseguran, frenará el crecimiento.

Las voces del sindicalismo mundial y la sociedad civil

"Los líderes mundiales no han logrado superar sus diferencias en Copenhague. Los gobiernos tienen que superar esas diferencias y alcanzar un acuerdo vinculante en 2010, con carácter de urgencia", dijo Guy Ryder, Secretario General de la Confederación Sindical Internacional. "La alternativa, en términos de vidas perdidas así como del enorme costo adicional en el ámbito económico y del empleo, es impensable". Para la organización sindical que representa al mayor número de trabajadores sindicalizados del mundo, la Cumbre no logró dar respuestas a las expectativas previas. Aún así la Presidenta de la CSI, Sharan Burrow, valorizó el relativo al apoyo, por parte de muchos gobiernos, a incluir la referencia al trabajo decente y a una transición justa para los trabajadores y trabajadoras dentro del marco de los esfuerzos de la ONU con relación al cambio climático.
Sumado a lo anterior, representantes de la sociedad civil, reunidos en forma paralela en el Klimaforum -también en la capital danesa- destacaron que el movimiento social ha permitido hacer visible las posturas más consistentes con la justicia climática. Para ello tuvieron que soportar ser excluidos del Bella Center, sede de las conversaciones oficiales, y la represión contra algunas de las numerosas manifestaciones.
"Cambiemos el sistema, no el clima", es el título de la declaración final del Klimaforum, firmada por unas 360 organizaciones de todo el mundo. Preparado desde hace meses y discutido durante la semana pasada en la capital danesa, el documento de seis puntos plantea que "hay soluciones a la crisis del clima".
"Lo que necesitan los pueblos y el planeta es una transición justa y sostenible de nuestras sociedades a un modelo que garantice el derecho a la vida y la dignidad de todas las personas, y entregue un planeta más fértil y vidas más plenas a las generaciones presentes y futuras", señala el comunicado. Los firmantes llamaron a los gobiernos a abandonar los combustibles fósiles en los próximos 30 años, con metas específicas para cada período quinquenal.
También exigieron una reducción inmediata de las emisiones de gases de efecto invernadero de los países industrializados de 40 por ciento respecto de 1990 para 2020, así como el reconocimiento y pago de la deuda generada por el consumo excesivo del espacio atmosférico y los efectos sobre las poblaciones afectadas.
El texto rechaza las "falsas y peligrosas soluciones orientadas al mercado", como la energía nuclear, los agrocombustibles, la captura y almacenamiento de carbono, los Mecanismos de Desarrollo Limpio, el carbón vegetal, los transgénicos denominados "climate ready" y la iniciativa REDD (Reducción de Emisiones de Carbono causadas por la Deforestación y la Degradación de los Bosques).
Las "soluciones reales" estarían basadas en el "uso seguro, limpio, renovable y sostenible de los recursos naturales, y la transición a la soberanía alimentaria, energética, sobre la tierra y las aguas".
La propuesta incluye un impuesto equitativo a las emisiones de dióxido de carbono, en lugar del régimen de cuotas comerciables, y el reemplazo de los organismos financieros multilaterales, como el Banco Mundial y el Fondo Monetario Internacional, por instituciones "equitativas y democráticas".

Fuentes: www.lavanguardia.es /www.ipsnoticias.net/ CSI
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