EL EQUILIBRIO DE LAS RELACIONES LABORALES EN LA EVOLUCIÓN TECNOLÓGICA 5.0

EL EQUILIBRIO DE LAS RELACIONES LABORALES EN LA EVOLUCIÓN TECNOLÓGICA 5.0

El texto de Adrián plantea la necesidad de pensar un nuevo contrato social a partir de la aparición de la “Inteligencia Artificial”.

Adrián G. Choren1

El texto de Adrián plantea la necesidad de pensar un nuevo contrato social a partir de la aparición de la “Inteligencia Artificial”. Los avances tecnológicos constantemente cambian la vida social y por lo tanto el trabajo. El siglo XIX fue la revolución industrial, hoy la revolución tecnológica que empuja la inteligencia artificial (IA). A pesar de los cambios, siempre hay tres motores de esos procesos: la tecnología, la educación y el empleo. Entonces los desafíos para el hombre son: no perder de vista nuestra condición de persona humana, la educación para entender que la tecnología debe asegurarnos el empleo decente y sustentable. El marco debería ser un nuevo contrato social. Los trabajadores tenemos muchas cosas que decir.

 

Nota del editor

El texto original tiene las dos primeras notas a pie de página. El resto las agrego el editor. El objetivo es ampliar el contexto de la lectura.

 

Para entender si realmente ¿seguiremos trabajando?, como propongo en el libro, no podemos mirar las condiciones de trabajo como un fenómeno aislado. Debemos imaginarlo como un sistema de equilibrio representado en un triángulo de fuerzas, sostenido por una base vital que es nuestro entorno (medioambiente) y por los derechos en el centro funcional del modelo. Esa mirada tiene que ser dialéctica, ya que es en ese movimiento continuo donde se da el contexto de cambios revolucionarios y profundos que estamos atravesando en nuestra sociedad a partir de la irrupción de la inteligencia artificial (IA)

1. LOS VÉRTICES: LA DINÁMICA DEL CAMBIO

En los vértices de nuestro modelo tenemos la Tecnología, la Educación y el Empleo. Se advierte que hoy vivimos una tensión peligrosa: la tecnología avanza a pasos agigantados, consolidando un sistema de pensamiento generado por la IA (Inteligencia Artificial); en este camino, la brecha digital se vuelve cada día más inmensa y peligrosa para la sociedad. Los modelos globales de educación suben por escalera y las nuevas tecnologías por ascensor

En este sentido, la educación y sus instituciones muchas veces no corren a la misma velocidad para brindarnos nuevas capacidades y habilidades, por eso hablamos de shock de reinvención forzada por desplazamiento por IA. Como resultado de este desajuste fenomenal, el empleo se destruye o no se llega a tiempo para ejecutar una política sólida y planificada de reconversión laboral2. La fórmula es simple y ya no es solo el título de mi libro: Tecnología sin Educación y readaptación equivale a revuelta Social. Si realizamos una historiografía3 sobre la misma y el impacto en la humanidad, vemos que en cada siglo nos prometieron que 'las máquinas nos iban a liberar', pero la historia escrita demuestra que, sin educación técnica, el resultado —en la mayoría de los casos— fue la convulsión social, a veces silenciosa y otras violentas.

Esta afirmación no solo forma parte de mi obra, sino que, si estudiamos la historia, podemos encontrar miles de ejemplos. Para señalar uno, mencionamos los movimientos de artesanos y trabajadores textiles ingleses que, a principios del siglo XIX (1811-1816), se hicieron famosos por destruir maquinaria industrial. Contrario a la creencia popular, no odiaban la tecnología por ignorancia; protestaban porque las máquinas (telares mecánicos) permitían a los dueños de las fábricas emplear personal no calificado, bajando los salarios y destruyendo la calidad del oficio. En esta experiencia histórica de los luditas4, la llegada de la tecnología eliminó los elementos de identidad de la época, como el ser creadores y artesanos del producto, desatando una verdadera revuelta de identificación.

Otro caso interesante de plantear es la llegada de la imprenta. En este escenario no se observa una rebelión como la de los movimientos anti-maquinismo, pero sí una fuerte resistencia de quienes ostentaban el poder de escribir a mano, como los monjes y copistas de la edad media. Estos intentaron prohibir o regular la imprenta alegando que los libros impresos contenían 'errores espirituales' o eran obra del diablo, debido a su velocidad 'sobrenatural' de producción. La verdadera 'revuelta' fue intelectual y terminó estallando en la Reforma Protestante, afectando el contrato social de la Iglesia. Fue, en esencia, la primera gran revuelta del saber masificado que se democratizaba.

Haciendo una analogía, la Inteligencia Computacional es la imprenta del siglo XXI. Así como la imprenta le arrebató el monopolio del saber a la Iglesia y generó una insurrección que duró siglos, la IA está desplazando el monopolio del conocimiento que antes ostentaban los profesionales de todas las disciplinas. Hoy ya no se cuestionan solo las tareas repetitivas; la inteligencia artificial generativa5 impacta directamente en el expertise avanzado (como ocurre con los programadores).

Que el ultimo apague la luz...la oscuridad de la resistencia y el desarraigo.

Con la llegada de la electricidad, otro de los oficios que desaparecieron fue el del gremio de los faroleros. Ellos protagonizaron huelgas e importantes conflictos gremiales durante la transición hacia el alumbrado eléctrico, defendiendo su tarea frente a lo que percibían como el fin de su medio de vida. Su resistencia simbólica fue notable: en muchas ciudades del mundo —incluyendo Argentina—, los faroleros se negaban a encender las luminarias de gas en señal de protesta, dejando barrios enteros a oscuras para demostrar que, aunque la tecnología avanzara, la ciudad todavía 'necesitaba de sus manos' (revuelta funcional).

Un caso análogo al descripto arriba fue la irrupción de las cosechadoras mecánicas: los cortadores a mano no solo perdieron el empleo, sino también su identidad social. En muchos países, esto provocó una migración masiva del campo hacia los cinturones de miseria de las grandes urbes industriales (la alteración social territorial), impulsada por el desarraigo y la carencia de una educación técnica que los integrara al nuevo paradigma.

El empleado que ya no encuentra lugar para su oficio sufre una pérdida de suelo firme. El desarraigo no es solo mudarse de ciudad; es dejar de pertenecer al sistema productivo y a la sociedad. Es la transición de ser un 'creador' a convertirse en un exiliado económico. Si trazamos una analogía entre la IA y las nuevas tecnologías, observamos que se repite el patrón de las migraciones históricas: así como las cosechadoras mecánicas empujaron a los peones hacia los cinturones de miseria de la urbe industrial, la IA desregulada/desplaza hoy funcionalmente a los profesionales hacia la precariedad de la gig economy (economía de plataformas). Se trata de una migración invisible, pero igualmente violenta, donde el sujeto pierde su arraigo y se desvincula de los derechos laborales conquistados y de su historia de lucha.

Los “knocker-uppers” o despertadores humanos.

El knocker-upper fue un oficio real y esencial en Inglaterra e Irlanda durante la Revolución Industrial, en una época donde los relojes despertadores aún no eran accesibles ni confiables. Eran personas contratadas para despertar a los trabajadores —mineros, estibadores u obreros— y asegurar que no perdieran su turno en la fábrica. Utilizaban varas de bambú o instrumentos similares para golpear suavemente las ventanas de los pisos superiores. Sin embargo, cuando el despertador mecánico reemplazó al humano, no solo desapareció una tarea: se perdió la vigilancia nocturna informal. Los barrios se volvieron más inseguros y menos 'humanos'. Ese oficio era el refugio de quienes no podían acceder al trabajo fabril; al desaparecer, esos trabajadores quedaron totalmente excluidos del sistema, generando focos de marginalidad que derivaron en tensiones sociales urbanas o, como defino en esta publicación, en 'convulsiones silenciosas'.

A diferencia de los Luditas, los despertadores humanos no estaban agrupados y lo hacían generalmente los ancianos, mujeres o personas que, por alguna limitación física, no podían realizar trabajos pesados en las minas o fábricas. Era el último refugio laboral antes de la indigencia. Como reflexión, este oficio tardo 50 años en desaparecer mientras la IA está barriendo profesiones en pocos meses. El efecto deshumanización, pasamos de un vecino comunitario que te conocía y te despertaba con un código de golpes, a una máquina fría (el reloj) que suena igual para todos. El rostro humano que se pierde con la automatización de la época.

2. EL NUEVO CONTRATO DE SOSTENIBILIDAD SOCIAL Y EDUCATIVO

Jean–Jacques Rousseau6 nos enseñó que el contrato social es lo que nos salva de la selva. Pero hoy, la selva es digital. El Nuevo Contrato de Sostenibilidad Social y Educativo es una aproximación de respuesta a una realidad donde el algoritmo intenta romper ese pacto que nos rigió desde hace mucho tiempo. No queremos destruir las máquinas como antes, ni quedar excluidos como los faroleros, queremos que las máquinas firmen el contrato que nosotros redactamos. Ese contrato tiene que tener principios humanos y evitar errores del pasado como el desarraigo, la falta de formación a nuevas técnicas y la deshumanización como desarrollamos en cada caso de transformación social descripto.

Para este fin necesitamos rearmar los ejes de este nuevo pacto para generar una nueva sociedad inclusiva, con derechos y desarrollo prospero, la llamada sociedad digital ó 5.0.

Los Tres Vértices (Los Motores):

  • Tecnología: Es la capacidad de transformación. Representa los sistemas inteligentes, la automatización y la innovación. En el modelo, es el vértice que hoy presiona con más fuerza por su velocidad de cambio constante. Sin control, la tecnología deshumaniza; bajo el contrato y el control de las Instituciones, puede ser una herramienta de construcción de conocimientos fenomenal como nunca antes hallamos visto.

  • Educación: Es el puente. Es la garantía de que el conocimiento tecnológico no sea un privilegio de élite, sino un derecho accesible para la humanidad. Es lo que permite que el trabajador no sea un "Ludita" por desesperación, sino un actor soberano y formado para ese empleo del futuro que se viene con fuerte rapidez. En este sentido, acordar mediante el dialogo social clausulas en los convenios colectivo de trabajo que incluya capacitación y reconversión frente al avance de la Inteligencia Artificial es fundamental para luchar contra el desempleo tecnológico.

  • Empleo: Es la traducción del saber en vida digna. No es solo "tener un trabajo", es la capacidad del individuo de ser valioso y necesario en el nuevo mercado. Es la respuesta práctica a la subsistencia. En este modelo: es la capacidad del trabajador u organización para ajustar sus estructuras, procesos y comportamientos a los cambios en el entorno tecnológico y de automatización, aprovechando oportunidades de aprendizaje y desarrollo educativo, con el fin de mantener y mejorar su adaptación, desempeño y supervivencia en un contexto dinámico de relaciones laborales, impulsando una metamorfosis continua propia de la revolución 5.0

 

 

Medio Ambiente

 

 

CONCLUSIÓN FINAL:

En definitiva, la respuesta a si ¿seguiremos trabajando? depende de nuestra capacidad para armonizar y crear estos ejes en un solo modelo inclusivo y sustentable. Solo con Educación para usar la Tecnología en pos de un empleo decente y sustentable, mediada por Leyes justas y sobre una base de Respeto Ambiental, podremos transformar la amenaza de la convulsión que la historia nos enseñó en una oportunidad de progreso y desarrollo humano. Armar un nuevo decálogo de contrato social que nos imponga reglas básicas de cómo llevar a cabo este proceso de readecuación en tiempos de IA poniendo a la centralidad al ser humano.

1 Adrián es Delegado de la Junta Interna de ATE – INTI (Instituto Nacional de Tecnología Industrial) en San Martin, Provincia de Buenos Aires. Estudios: Mg. En Derecho del Trabajo y Relaciones Laborales Internacionales y Profesor. Autor de varios libros: ¿Seguiremos trabajando? Educación Tecnológica o Convulsión Social, Editorial Dunkel, 2026;

2 Algunas palabras que se usan en el mundo del trabajo como recalificación laboral o alfabetización digital

3 Historiografía: es el estudio crítico y la escritura de la historia. No es la historia en sí (los hechos), sino cómo se han contado esos hechos a lo largo del tiempo. La misma nos permite identificar patrones: por qué en la Primera Revolución Industrial se escribió sobre el miedo al tren y por qué hoy escribimos sobre el miedo a la IA.

4 “Luditas” se le llamo a los trabajadores que protestaban contra la maquinaria textil. El nombre deriva del apellido de su líder Ned Ludd.

5 Se denomina así a la IA que es capaz de crear contenido nuevo a partir de instrucciones que recibe de una persona.

6 Jean–Jacques Rousseau (1712-1778) filosofo, escritor y pensador político. Uno de los conceptos más destacados es la idea del CONTRATO SOCIAL. Su pensamiento influyo en la Revolución Francesa y es un pilar del pensamiento político moderno.